
La administración del presidente estadounidense Donald Trump está retirando a decenas de diplomáticos estadounidenses en distintas partes del mundo, en embajadas cuyos nombramientos se realizaron durante el mandato de su predecesor, Joe Biden. Las revocaciones, que comenzarían a aplicarse a mediados de enero, afectarían a misiones en África, Europa, Asia y Oriente Medio, según reportes coincidentes.
Hasta el momento no existe un número oficial ni una lista pública de los funcionarios involucrados, por lo que sigue sin estar claro si la medida alcanza únicamente a diplomáticos de carrera o también a embajadores. De acuerdo con testimonios de personas afectadas, varias notificaciones se realizaron de forma abrupta, en muchos casos mediante llamadas telefónicas y sin explicaciones formales.
Este procedimiento ha sido calificado como inusual por la American Foreign Service Association, que recordó que los diplomáticos de carrera normalmente no son retirados de este modo. Desde el United States Department of State, un alto funcionario defendió la decisión como un proceso estándar, subrayando que los embajadores son representantes personales del presidente y que la Casa Blanca tiene derecho a asegurarse de que sus delegaciones impulsen la agenda de “America First”.
El debate se intensifica porque, tradicionalmente, los cambios de administración implican la sustitución de embajadores políticos, pero no la remoción masiva de diplomáticos de carrera, quienes suelen ser reasignados dentro del servicio exterior. La asociación profesional advirtió sobre una erosión progresiva de la independencia profesional del cuerpo diplomático y alertó que estas prácticas pueden dañar la credibilidad internacional de Estados Unidos, al enviar el mensaje de que la lealtad política comienza a pesar más que la experiencia, el juramento constitucional y la continuidad institucional.