El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó de forma inesperada planes para una nueva clase de buques de guerra que llevará su propio apellido. El anuncio se realizó durante una rueda de prensa en su residencia privada de Mar-a-Lago, en un contexto marcado por el aumento de las tensiones internacionales y tras la reciente aprobación de un presupuesto de defensa estadounidense de dimensiones históricas. 

La nueva clase, denominada “Trump”, estaría compuesta por buques de un tamaño significativamente mayor que los destructores y cruceros actualmente en servicio en la Marina de Estados Unidos. Según el propio presidente, estas naves tendrían un desplazamiento estimado de entre 30.000 y 40.000 toneladas, lo que las situaría por encima de los buques de combate modernos, aunque aún por debajo de los antiguos acorazados de la clase Iowa, retirados definitivamente en la década de 1990. Trump afirmó que los nuevos buques estarán equipados con cañones y sistemas de misiles avanzados, además de contar con espacio reservado para armamento aún en desarrollo, incluyendo tecnologías emergentes como armas láser e hipersónicas.

También señaló que la plataforma permitiría, llegado el caso, la integración de misiles de crucero con capacidad nuclear basados en el mar, lo que ampliaría considerablemente su valor estratégico. El presidente aseguró que inicialmente se construirán dos unidades, con un plazo de ejecución aproximado de dos años y medio. En una segunda fase, el plan contempla una rápida expansión hasta diez buques, y a largo plazo la flota podría alcanzar entre 20 y 25 unidades. Trump describió estos navíos como “los mayores buques de guerra en la historia del país”, e incluso sugirió que no tendrían comparación a nivel mundial.

En el acto estuvieron presentes altos cargos del Gobierno, entre ellos el secretario de Defensa Pete Hegseth, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de la Marina John Phelan, lo que reforzó el carácter oficial del anuncio. Trump subrayó que desea involucrarse personalmente en el diseño de los buques, alegando que posee un “fuerte sentido estético” y recordando sus críticas pasadas al diseño de los buques de guerra estadounidenses más recientes.

El anuncio se produce en medio de una creciente competencia estratégica global, especialmente en el ámbito naval. China ha expandido de forma notable su flota en los últimos años y ha incorporado recientemente su tercer portaaviones. No obstante, Trump insistió en que la nueva clase de buques no está dirigida contra China, afirmando que mantiene una buena relación con Pekín y restando intencionalidad directa al proyecto.

La presentación de la clase “Trump” llega pocos días después de la aprobación de un presupuesto de defensa superior a los 900.000 millones de dólares, lo que sugiere que la iniciativa se enmarca en un esfuerzo más amplio por reforzar el poder militar estadounidense. Resta por ver hasta qué punto estos planes se traducen en proyectos concretos y cómo serán recibidos tanto dentro de la Marina como en el ámbito político y estratégico internacional.

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