
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó gran controversia al anunciar el fin de semana que “tenemos una respuesta al autismo y no permitiremos que vuelva a suceder”, en declaraciones que posteriormente detalló en una conferencia de prensa calificada como un “gran anuncio”. Según el mandatario, expertos del Departamento de Salud y de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) habrían llegado a la conclusión, tras revisar varios estudios clínicos, de que el consumo de paracetamol durante el embarazo podría aumentar el riesgo de autismo en los niños.
Por esa razón, el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy, aseguró junto a Trump que la FDA emitirá una advertencia a los médicos estadounidenses sobre el uso del paracetamol en mujeres embarazadas. Trump señaló que el consumo de Tylenol, la marca más común de paracetamol en Estados Unidos, debe limitarse únicamente a casos de fiebre extremadamente alta y siempre bajo prescripción médica, calificándolo de “muy peligroso” para las embarazadas.
Sin embargo, sus comentarios añadieron polémica cuando afirmó de manera inexacta que en la comunidad Amish y en Cuba “no existen casos de autismo”. Diversos estudios médicos han documentado la presencia de trastornos del espectro autista en los Amish, vinculados incluso a condiciones genéticas, y en Cuba también existen registros, aunque la información pública no es tan amplia como en Estados Unidos.
Organizaciones no gubernamentales y padres cubanos han compartido testimonios sobre la vida con hijos autistas, contradiciendo directamente las palabras del presidente. La farmacéutica Kenvue, fabricante de Tylenol, se vio sacudida hace semanas por declaraciones adelantadas del propio secretario Robert F. Kennedy, que ya habían mencionado estos supuestos resultados, generando gran alarma pública.
No obstante, numerosos expertos internacionales han puesto en duda las afirmaciones de la Casa Blanca. “Los trastornos del neurodesarrollo son multifactoriales y muy difíciles de asociar con una sola causa”, explicó Christopher Zahn, de la Asociación Estadounidense de Ginecólogos y Obstetras (ACOG), quien recordó que aún no existe evidencia científica concluyente que vincule el uso de paracetamol en el embarazo con el autismo. El anuncio presidencial, lejos de cerrar un debate, abre un nuevo frente de polémica en la comunidad médica y científica, que pide cautela y rigor antes de establecer conclusiones definitivas.