
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió en su informe interino de septiembre que el crecimiento global continuará debilitándose en los próximos años debido a la incertidumbre política y comercial que afecta tanto a los países desarrollados como a las economías emergentes.
De acuerdo con las proyecciones, el crecimiento mundial pasará del 3,3 % en 2024 al 3,2 % en 2025, para descender aún más a 2,9 % en 2026. Entre los principales factores señalados se encuentran la imposición de nuevos aranceles comerciales, el aumento de los inventarios en las cadenas de suministro y la caída en los niveles de inversión, ya que muchas empresas optan por esperar claridad en las políticas económicas antes de comprometer nuevos proyectos.
El informe también resalta que la persistente volatilidad en los precios de la energía, junto con las tensiones geopolíticas, incrementan la vulnerabilidad de la economía mundial frente a choques externos.
Si bien algunas regiones muestran resiliencia, como el sudeste asiático impulsado por el consumo interno, la tendencia general apunta a un enfriamiento de la actividad económica. La OCDE concluye que, sin una mayor cooperación internacional y medidas coordinadas de política fiscal y monetaria, será difícil revertir la desaceleración y recuperar un ritmo de crecimiento sólido y sostenible en el mediano plazo.