
Jessica Pegula alcanzó las semifinales del Abierto de Australia por primera vez en su carrera tras una victoria sólida y trabajada en Melbourne. La tenista estadounidense superó a su compatriota Amanda Anisimova en dos sets y dio un paso decisivo en un torneo que hasta ahora se le había resistido. La sexta cabeza de serie mostró temple en los momentos clave y confirmó su evolución en los Grand Slams.
Tras varias eliminaciones consecutivas en cuartos de final en ediciones anteriores, Pegula logró finalmente romper esa barrera y meterse entre las cuatro mejores del certamen. El partido comenzó con un claro dominio de Pegula, que impuso su ritmo desde el fondo de la cancha. Aprovechó los errores iniciales de Anisimova y tomó rápidamente ventaja, logrando dos quiebres tempranos que le permitieron cerrar el primer set con autoridad. Anisimova reaccionó en el segundo parcial y elevó su nivel, mostrando mayor agresividad y presión sobre el servicio de su rival.
Incluso llegó a colocarse por delante tras un quiebre importante, pero no logró sostener la ventaja en un momento decisivo. La falta de continuidad y algunos errores no forzados terminaron costándole caro a la cuarta preclasificada. Pegula recuperó el control del partido y forzó el desempate, donde se mostró más firme mentalmente y administró mejor la tensión. En el tiebreak, Pegula mantuvo la calma y ejecutó con precisión, mientras su rival evidenció frustración creciente.
Esa diferencia emocional terminó inclinando el set y el partido a favor de la jugadora nacida en Buffalo. Con este triunfo, Pegula confirma su afinidad con las condiciones de Melbourne y refuerza su confianza en un escenario que, pese a resultados adversos en el pasado, siempre le ofreció buenos niveles de juego.
Ahora, la estadounidense se prepara para un desafío mayor en semifinales, donde buscará dar un nuevo golpe y alcanzar la final del Abierto de Australia, consolidando así uno de los mejores momentos de su carrera.